Microemprendimientos

29 comentarios    |
Compartir esta nota:

Diferencias entre empleo y emprendimiento

Beneficios de la Relación de Dependencia:

• Ingresos fijos.

• Estabilidad.

• Vínculos con otras personas.

• Posibilidades de capacitación y desarrollo profesional.

• Beneficios sociales (cobertura médica, aporte jubilatorio, etc.).

Beneficios del Emprendimiento:

• Trabajar en lo que nos apasiona.

• Administración de nuestro tiempo.

• Ser nuestros propios “Jefes”.

• Las ganancias son nuestras.

• Elegimos con quién trabajar.

Compromiso absoluto con nuestro PROYECTO: “La carrera no la ganan los más veloces, sino aquellos que siguen corriendo”.

La empresa Diseney divide a sus equipos de trabajo en 3 grupos:

-Sonadores: sueñan, qué me gustaría y visualizarlo.

-Realizadores: ¿cómo hacemos realidad el sueño? Elaboran el plan, aterrizan el sueño. El ser independientes no quiere decir estar solos, pidamos ayuda, hay que tener humilada para aprender.

-Críticos: NUNCA critican el sueño, sólo pueden criticar el plan. Ven objeciones y/u oportunidades. Están atentos a los riesgos.

Les recomendamos diferenciar bien cada etapa a la hora de pensarse como microemprendedores.

Empezando por el principio:

Encontrar una idea que nos apasione y evaluar si hay mercado para esa idea.

Generando una idea:

Preguntas útiles

¿Qué actividades disfruto los fines de semana?

¿Qué trabajos he realizado? ¿Para qué industrias? ¿Qué cosas aprendí?

¿Sobre qué temas me suelen preguntar mis amigos o pedir ayuda?

¿Hay alguna actividad que siempre tuve deseos de realizar, y no la hice por falta de tiempo o de recursos?

¿De cuáles conocimientos o habilidades me siento confiado y orgulloso?

Evaluando una idea:

¿Alguien ya está ofreciendo ese producto / servicio?

¿Cuál es su demanda en el mercado actualmente?

¿A qué precios se ofrece?

¿Disponemos de recursos y habilidades para encarar ese proyecto?

¿Cómo puedo promocionar lo que ofrezco?

¿Qué obstáculos puedo encontrar en el camino?

¿A quién le podemos pedir ayuda?

Enemigos del emprendedor:

• Dudar de nuestra propia capacidad para encarar el proyecto.

• Desaliento cuando los resultados no aparecen pronto.

• Tristeza cuando vemos que hay otra persona que lo está haciendo “mejor”.

• Miedo al “fracaso”.

• Gente que nos dice “esto no va a andar”.

Sosteniendo el compromiso:

Situaciones para aprovechar

• Recordar el momento en que tomamos la decisión de llevar adelante este proyecto y lo comprometidos que estábamos.

• Celebrar los pequeños logros.

• Aprender de nuestros errores (¿Qué haría distinto si tuviera que volver a hacerlo?).

• Pedir ayuda / orientación cuándo “no sé cómo seguir adelante”.

Liderazgo emprendedor:

Quien es emprendedor es un líder, ya que ve oportunidades donde otros no ven nada.

El liderazgo es acción, no posición.

No hay atajos a la excelencia.

Los verdaderos líderes son gente común con determinación extraordinaria.

Para tener en cuenta:

1. Aceptar los hechos como son y no como “nos gustaría que fueran”.

2. Aprovechar las posibilidades que se “abren” y sobre las que sí tenemos control.

3. Asumir responsabilidad (habilidad para “responder”). ¡Recuperemos nuestro poder!

4. Comprometernos con nuestros objetivos (“resultados que no aparecen… hábitos que permanecen”).

5. Ocuparse en vez de “Preocuparse”. Ver los obstáculos como desafíos.

6. Celebrar y agradecer nuestros logros y fortalezas (experiencias, aprendizajes, amistades, oportunidades, talentos, conocimientos, etc.).

7. Confiar en nuestras propias capacidades.

8. Visualizar resultados positivos.

“Ya creas que lo podrás lograr… o que no lo podrás lograr… estarás en lo cierto”. Henry Ford

“Sólo quien tiene el coraje de perder la orilla de vista puede descubrir nuevos mundos”.

“¿Qué harías si supieras que no vas a fracasar?”

“No importa si lo vas a lograr o no, se trata de transitar el camino”.

“Ser viejo es vivir más de recuerdos que de sueños”.

“El universo no siempre nos va a dar lo que queremos, pero sí lo que necesitamos”.

“¿Qué es fracasar? Rendirse. Lo demás es aprendizaje”.

Tenemos una idea, ¿será negocio?

Una idea creativa es sólo el primer paso. Para avanzar hacia un negocio exitoso, necesitamos evaluarla desde distintas perspectivas. Aquí, algunas pautas para pensar en la fortaleza del proyecto y la atractividad del mercado…

En un artículo anterior en MATERIABIZ, revisábamos algunas pautas del proceso que conduce al surgimiento de las ideas de negocios. No obstante, el nacimiento de la idea es sólo el primer paso. Para avanzar hacia la construcción de una empresa de éxito, necesitamos evaluar la fortaleza del proyecto y la atractividad del mercado.

Análisis de la fortaleza del proyecto: La evaluación interna de la empresa y de sus capacidades para llevar adelante la idea del nuevo producto es un tema importante de análisis para discernir la conveniencia en el desarrollo. Aquí es necesario considerar, entre otros, aspectos como el acceso al know how específico, la inversión necesaria, la tecnología para producirlo, los recursos humanos especializados y la capacidad para cumplir con las restricciones legales.

Solvencia técnica: Las posibilidades de rodearnos de profesionales técnicos que puedan aportar conocimientos consistentes sobre el desarrollo del producto o del servicio a ofrecer (sistemas de producción, I + D, abastecimiento, etc.), del desarrollo de sistemas de comercialización (canales de distribución y fuerza de ventas) y sobre las características del sector seguramente serán gravitantes para el éxito.

Financiamiento: Un aspecto de extrema importancia para el desarrollo de una idea de negocio está vinculado con la existencia de posibilidades ciertas de financiamiento. Las ideas con mayores probabilidades de conseguir fondos tendrán mejor evaluación respecto de aquellas que exhiban mayores dificultades.

Acceso a la tecnología: El acceso a la tecnología merece una reflexión estrechamente asociada al producto o servicio a desarrollar. Hay ideas que involucran inversiones más importantes y otras que requieren equipamiento de difícil acceso. En ocasiones, tendremos que trabajar con tecnología que aún no ha sido probada por nosotros. Todos estos factores deben ser tenidos en cuenta en la evaluación.

Capital humano: La posibilidad de conseguir o de contar con empleados del perfil que necesita el proyecto también debe guiar la decisión de implementación. Es muy frecuente que las empresas subestimen esta cuestión y que, más tarde, enfrenten un sinnúmero de problemas. Identificar las habilidades centrales necesarias y asegurarse de contar con las personas adecuadas son factores críticos del éxito de la implementación.

Regulaciones: Las regulaciones legales para el desarrollo y las posibilidades de cumplirlas (asociadas a los costos de implementar la idea) también deben ser consideradas. Si avanzamos sin un debido análisis de este factor, posiblemente nos enteraremos tarde de que nuestro proyecto es inviable, cuando ya hemos invertido tiempo y dinero.

Atractividad del mercado: La atractividad del mercado en el que pensamos incursionar con nuestra idea está vinculada con su tamaño actual, su potencial de crecimiento, la accesibilidad a los clientes, la rentabilidad esperada y el nivel de competitividad existente.

El tamaño del mercado: En este punto, debemos tener en cuenta las perspectivas que puedan existir a priori sobre el volumen de ventas que podría alcanzar el proyecto de acuerdo a las condiciones actuales del mercado. Esta estimación, bastante subjetiva, depende en gran medida de las percepciones que tengan los miembros del equipo respecto de la posible respuesta de los clientes.

Para reducir el peso de la subjetividad, es importante que, para cada idea que vayamos a evaluar, dispongamos de la mayor cantidad posible de información. Así podremos tener una apreciación más clara sobre la posible respuesta del mercado.

Lógicamente, la evaluación será más sencilla para productos o servicios donde la necesidad ya existe y está articulada. Por el contrario, será más difícil en los casos en que la oferta sea novedosa.

Potencial de crecimiento del mercado: Además de la situación actual, también es importante estimar las expectativas de crecimiento del mercado de referencia. ¿Cuál será la tasa de respuesta del mercado? ¿Podrá nuestro proyecto absorber ese crecimiento? ¿Logrará mantener su cuota de mercado frente al ingreso de nuevos competidores?

Accesibilidad de los clientes: Los segmentos de mercado que vaya a atender el nuevo producto deben ser accesibles. Esto asegurará que los esfuerzos que se realicen a nivel de desarrollo de canales de distribución, fuerza de ventas y comunicación reportarán resultados.

La accesibilidad puede darse por dos motivos. Por un lado, es posible que la novedad de la idea genere una fuerte atracción de potenciales consumidores, dispuestos a buscar el producto o servicio hasta encontrarlo. Apple, por ejemplo, generó gran expectativa para el lanzamiento del iPhone logrando que los interesados hicieran largas filas para comprarlo.

Otra alternativa es que la fuerza de venta y distribución lo pongan tan al alcance del cliente que éste lo encuentre sin mucho esfuerzo. No es necesario explicar con detalle los movimientos de las compañías del sector de las golosinas para asegurar que su producto se encuentre cara a cara con el potencial cliente.

La rentabilidad esperada: Debe considerarse que la noción de rentabilidad involucra dos aspectos; la rentabilidad a lograr y el tiempo para conseguirla. Existen muchos métodos para analizar comparativamente el rendimiento potencial de una nueva idea respecto de otras alternativas. Asociar la evaluación a criterios de la VAN, TIR, período de recupero, etc.; dará una calificación objetiva sobre el tema de análisis.

La competitividad del mercado: En nuestra evaluación, debemos tener en cuenta el grado de rivalidad competitiva que puede enfrentar el proyecto en las distintas etapas de implementación. Nuevamente, será diferente para ideas innovadoras que deberán desarrollar su mercado que para ideas que se inserten en mercados en donde la necesidad ya se encuentre articulada. Es importante apoyar la evaluación de este aspecto en un consistente análisis del sector competitivo.

En definitiva, muchas ideas fracasan por falta de revisión de algunos aspectos claves que ayudan a consolidar el impulso emprendedor. Estos aspectos que hemos mencionado brindan seguridad en el lanzamiento y colaboran para asegurar el resultado positivo de la idea de negocios.

http://www.materiabiz.com/mbz/entrepreneur/nota.vsp?nid=43210

Javier Romero Segura

Profesor de Marketing de ICDA – Universidad Católica de Córdoba. Vice Presidente de DUXIS S.A. Marketing Estratégico y Operacional.

¿Cómo armar un plan de negocio?

El plan de negocios (o plan de empresas) es, para un emprendedor, lo que la hoja de ruta es para un conductor de Rally. ¿Cómo armarlo?

Un plan de negocios es un documento escrito y conciso, preparado por un emprendedor (o su equipo) donde se describe el negocio actual, la situación del mercado, las futuras acciones y estrategias de implementación.

Su objetivo consiste en comunicar la idea del negocio y establecer credibilidad frente a diferentes públicos con argumentos sólidos para “vender” la idea a posibles inversores. No obstante, más allá de su utilidad externa, el plan también constituye una gran herramienta para que el emprendedor evalúe la viabilidad de la idea y realice un seguimiento de su implementación.

Ahora bien, veamos algunos interrogantes tradicionales que surgen en torno de los planes de negocios…

¿Siempre hay que elaborar un plan de negocios? ¿Debo elaborarlo incluso si ya tengo en marcha mi empresa?

Siempre es conveniente armar un plan de negocios, aun cuando la empresa ya esté en marcha. El plan de empresa es una herramienta útil para reflexionar acerca de dónde queremos (o podemos) ir en los próximos meses y cuáles serán los pasos claves para crecer (o sobrevivir). Pero, fundamentalmente, el plan sirve para comprender el negocio en el que estoy y cómo operan los principales cambios.

No caben dudas de que, en una realidad dinámica, el plan cambiará y serán necesarios ajustes ulteriores. No obstante, durante la elaboración del documento, debemos tener en claro cómo hacer para brindar valor al cliente y rentabilizar la empresa.

¿Qué no puede faltar en un plan y qué se debe evitar?

El plan debe incluir un análisis del mercado, de los clientes y los competidores. También debe permitir identificar las diferentes fuentes de financiamiento para la sostenibilidad del negocio y, finalmente, incluir el detalle de un plan de acción concreto frente a los objetivos que se pretenden alcanzar.

En la confección del plan, debe evitarse la inclusión de todo tipo de información ambigua que pueda conducir a una interpretación distorsionada de las fuerzas de mercado y, en última instancia, a decisiones equivocadas.

Por otro lado, el plan no debe ser tan rígido como para impedir la realización de cambios en sus diferentes secciones y no debe dejarse guardado en un cajón esperando que “mágicamente” las cosas sucedan. Un plan de negocios es una guía a seguir y una herramienta de trabajo permanente para el empresario.

¿Cuál es la estructura básica de un plan de negocios?

Un plan de negocios debería incluir los siguientes puntos:

a) Análisis del sector y de los competidores.

b) Análisis del mercado y de los clientes.

c) El modelo de negocio de la empresa con sus principales ventajas y desventajas.

d) Estrategia comercial.

e) Estrategia de producción.

f) Análisis económico-financiero que describa las fuentes de financiamiento de la empresa.

g) Una sección dedicada a la organización propiamente del negocio y al equipo de personas que lo conforman.

h) Riesgos a los que se enfrentará el negocio.

Los siete pecados capitales del desarrollo de un plan de negocios

1) Creer que el plan es el negocio en sí mismo.

2) Pensar que no hay que hacer nada para que se cumpla lo previsto.

3) Realizar una deficiente (o irreal) investigación de mercado.

4) Redactar el plan únicamente por compromiso y sin convicción.

5) Utilizar datos desactualizados o de fuentes no confiables.

6) Elaborar el plan sin involucrar a quienes lo implementarán o a personas de mayor experiencia.

7) Construir un plan poco realista que no sirva como base para la toma de decisiones.

¿Es imprescindible contratar a un consultor para armar un plan?

Si bien no es imprescindible contratar a un consultor para armar un plan de negocios, siempre conviene contar con el apoyo de una persona experimentada. Mientras más personas participen en su confección, mejor. Esto brinda una mayor variedad de puntos de vista sobre los problemas actuales y potenciales de la empresa.

Contratar a un consultor o acudir a alguna institución que ofrece asistencia a emprendedores puede ser una excelente forma de alcanzar un plan más profesional, útil y, fundamentalmente, evitar los siete pecados capitales.

http://www.materiabiz.com/mbz/entrepreneur/nota.vsp?nid=32306

Prof. Sergio Postigo

Cátedra Karel Steuer en Entrepreneurship de la Universidad de San Andrés

Dejá tu comentario

  1. Raul dice:

    Excelente resumen y aporte al mundo emprendedor.
    Gracias
    Raul




Diagonal